Seguridad Nacional y Energías Renovables

agosto 20, 2010 en Artículos, Jesús Alberto López González

El descomunal desastre natural generado en el Golfo de México a raíz de la fractura sufrida en la plataforma Deepwater Horizon de la compañía inglesa British Pretroleum, es un recordatorio macabro de la vulnerabilidad que enfrenta el sector energético a nivel mundial y de la enorme dependencia que aún tenemos de los combustibles fósiles. A más de 100 años de la comercialización en masa del automóvil, la ciencia moderna no ha descubierto aún una fuente de energía capaz de desplazar de manera eficiente a los derivados del petróleo.

Hoy, las consecuencias de esta incapacidad son notorias e insostenibles en el largo plazo para la raza humana. Los niveles de contaminación atmosférica que enfrentan las principales ciudades del mundo han alcanzado niveles de alarma y la capacidad natural del planeta para procesar los contaminantes que arrojamos al medio ambiente es cada vez más limitada.  Del mismo modo, se ha comprobado que esta espiral de contaminación esta causando problemas mucho más serios que identificamos comúnmente bajo el letrero del calentamiento global y el cambio climático. Dichas consecuencias se hacen mas notorias en los países subdesarrollados cuya infraestructura carretera y de comunicaciones es prácticamente borrada tras un huracán.  El recordatorio de Katrina en 2005 y más recientemente los estragos causados por Alex en Monterrey, son muestra fehaciente de la severidad del problema.

Ante tal escenario, el gobierno de los Estados Unidos y en particular algunas agencias ligadas al pentágono están invirtiendo 400 millones de dólares anuales para fondear a pequeñas  compañías interesadas en desarrollar baterías de alto rendimiento. El objetivo es diseñar un sistema de celdas de energía con la capacidad de mover un automóvil por 500 kilómetros sin necesidad de recarga.  El hecho que el pentágono este involucrado en este tipo de proyectos, describe muy bien el carácter de urgencia de la situación. También indica que la búsqueda de energías renovables es un asunto de seguridad nacional para nuestros vecinos del norte. No hay que olvidar que la Unión Americana es el país que más consume petróleo en el mundo y en consecuencia, el que más contamina también.

Los resultados hasta el momento son alentadores. Resulta evidente que las mentes mas brillantes de nuestro tiempo están involucradas en el desarrollo de energías renovables.   Para el influyente periódico de The New York Times, el triunfo de este proyecto sería tanto como anunciar el milagro que salvaría la sustentabilidad del planeta.  Ojala y se logre pronto. Y también ojala países como Venezuela e incluso México, cuyo gasto público depende en gran medida de los ingresos generados por el petróleo, sean capaces de ajustar su estructura económica antes que las nuevas tecnologías hagan obsoleta su principal fuente de riqueza.