Protección Civil desde la escuela

marzo 3, 2011 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Las experiencias que nuestros niños y jóvenes tienen al interior de un plantel escolar son un mecanismo idóneo para el fortalecimiento de la educación para la vida. El efecto multiplicador de una actividad escolar ‘significativa’ en ámbitos familiares y comunitarios es innegable.

Una respuesta responsable y eficaz ante la emergencia, es producto del conocimiento y la práctica. La repetición, la constancia y el compromiso son fundamentales para consolidar una cultura de la seguridad. Debemos estar preparados para actuar antes, durante y después de un evento que ponga nuestra integridad, y la de los nuestros, en peligro. Los tres momentos reflejan retos igualmente complejos y la juventud veracruzana juega un papel trascendental.

Las instituciones educativas tienen una gran responsabilidad en la enseñanza y la difusión de la protección civil. El personal educativo debe comprometerse con el conocimiento de la misma para compartirla con sus estudiantes a través de ejercicios insertos en sus actividades de aprendizaje. Las experiencias a las que sean sometidos los alumnos, deberán ser planeadas con miras a desarrollar habilidades significativas de respuesta ante una emergencia.

Las estrategias experienciales deben impactar al alumnado, ser recordadas y funcionales.  Elegir contenidos y materiales dinámicos, incluyentes, atractivos y didácticos acorde al grupo al que irán dirigidos será clave; debemos aprovechar las ventajas del aprendizaje colectivo que ofrece el trabajo grupal en la escuela y entre los padres de familia. Asimismo, la motivación tendrá un papel protagónico, sólo si hacemos que nuestros estudiantes interioricen la trascendencia de sus acciones y, se visualicen como protagonistas de su seguridad podremos garantizar un impacto social mayúsculo.

La política escolar y la infraestructura de los planteles educativos deben ofrecer cobijo tanto a la práctica como a la enseñanza de la protección civil. Cada vez es más frecuente la realización de simulacros en los planteles escolares, ese es un avance substantivo pero el esfuerzo no debe quedar ahí; debemos sembrar entre los estudiantes, la importancia de la autoprotección permanente, ya sea a través de conferencias, talleres, materias opcionales o adicionales, ensayos, prácticas, concursos, premios o incluso películas.

Aprovechemos el gran número de horas que invertimos en el aula para que las instituciones de educación, en conjunto con instancias públicas potencien proyectos participativos. Conscientes de que con la creación de material o el sostenimiento de las actividades se generan gastos, mismos que las escuelas no podrán siempre solventar, deberá existir un acercamiento formal a patrocinios empresariales, civiles, sectoriales o incluso por organismos internacionales.

Desde la escuela establezcamos las bases para una sociedad de protección. Con responsabilidad y compromiso en el manejo del conocimiento, las instituciones educativas podemos aportar grandes beneficios a la protección civil del Estado de Veracruz.