¿Por qué hablar de Migración?

febrero 3, 2011 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

El fenómeno migratorio es uno de los retos políticos, económicos y sociales con mayor presencia a lo largo y ancho del planeta. Ya sea como espacio de tránsito, generador o receptor de personas, los movimientos de entrada y salida de un territorio tanto de nacionales como de extranjeros han obligado a todos los países a la creación de instrumentos formales que atiendan las implicaciones de estos comportamientos demográficos.

Los desplazamientos migratorios han sido un componente ineludible en las relaciones diplomáticas de México con los Estados de la región, al norte con los Estados Unidos de América y Canadá, al sur con Centro América, Sudamérica y, el Caribe. No obstante, según los datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, nuestro país sólo mantiene vigente un tratado bilateral de migración –ajeno a asuntos penales- con Francia, dirigido a la readmisión de personas.

La inquietud ante el movimiento de la población a través de las fronteras, no se trata de un tema reciente en nuestro país. Desde la época independiente, México sienta un precedente importante en la política migratoria, con una postura de apertura ‘selectiva’ ante el extranjero; asimismo, mantiene un manejo interno diferenciado entre la emigración, la inmigración y la no inmigración. Es en 1886, cuando se emite la Ley de Extranjería y Naturalización para atender las necesidades generadas por la emigración; mientras que entre 1908 y 1909, entra en vigor la primera Ley de Inmigración. Hoy en día, el punto de partida normativo para los temas migratorios, sería la Ley General de Población y su Reglamento.

Del recorrido histórico de la legislación migratoria en México, cabe destacar que desde 1930, la Secretaría de Gobernación Federal (Segob) encabeza un papel primario dentro del servicio migratorio, nombramiento que se reafirma en el contenido del artículo 2 de la Ley General de Población vigente, donde el Ejecutivo Federal otorga la competencia a esta Secretaría de Estado sobre los problemas demográficos de nuestro país.

El movimiento de la población atiende a factores diversos: laborales, económicos, educativos, culturales, familiares, la influencia de experiencias de amigos o incluso el aún vigente sueño americano en el caso de la emigración hacia Estados Unidos, por citar algunos ejemplos.

Pese a que las cifras de veracruzanos que dejan el país son inciertas, se ha detectado que los municipios con mayor tendencia hacia la emigración en la entidad son Landero y Coss, Yanga, Yecuatla, Cuitláhuac, Carrillo Puerto, Playa Vicente, Puente Nacional, entre otros. Existe algo indiscutible, la población deja el país porqué está en búsqueda de algo, hay que trabajar para proporcionarles el incentivo para que no dejen el país y encuentren ese algo en nuestro territorio, ya sea  trabajo, mejora de ingresos, seguridad, calidad de vida, estatus social o reunión familiar.

Hablar de cambios estructurales en nuestro país respecto a planes de recuperación económica, incremento de inversiones, generación de empleo, etc., es un proceso a largo plazo que no deberá dejarse de atender en conjunto con los tres niveles de gobierno: federación-estado-municipio. Pero de manera simultánea, deben fortalecerse tanto los canales de orientación legal como de prevención de los riesgos implicados al cruzar la frontera; de otra manera, seremos cómplices de la vulnerabilidad a la que se ve sometida nuestra población.