El quinto objetivo

diciembre 30, 2010 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Identificado como el quinto de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la mejora de la salud materna se ha colocado dentro de la agenda de prioridades que los países deberán atender para el año 2015. Los organismos internacionales competentes recomiendan concentrar esfuerzos para conseguir tanto la reducción en un 75% de la tasa de mortalidad materna como el acceso universal a la atención reproductiva en este periodo.

El sector salud ocupa un papel protagónico en el debate; no obstante, las labores en el ámbito educativo y económico de las comunidades favorecerán u obstaculizarán la obtención de resultados positivos en la materia, de ahí la insistencia de realizar proyectos integrales para la obtención de avances paralelos.

Reflexionemos sobre la primera meta dirigida a la mortalidad materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS)  y a su vez, la Secretaría de Salud de nuestro país, la definen como la muerte de una mujer mientras está embarazada o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo, independientemente de la duración y el sitio del embarazo, debida a cualquier causa relacionada con o agravada por el embarazo mismo o su atención, pero no por causas accidentales o incidentales.

La mortalidad materna tiene una cercana relación con la calidad de los servicios de salud reproductiva y las prácticas discriminatorias hacia las mujeres. Aún cuando se reconocen avances, estos no se han reflejado por igual en los países desarrollados o en vías de desarrollo, e incluso, entre comunidades urbanas y rurales. En promedio, aún estamos por debajo de la disminución necesaria para alcanzar la meta. Una correcta atención hacia el equipamiento, la capacitación y el acercamiento hacia las comunidades será clave, puesto que predominan defunciones que pudieron evitarse tras una correcta atención.

Acorde a la Secretaría de Salud, las tres principales causas de defunción materna en México las ocupan por orden de importancia: la enfermedad hipertensiva del embarazo; la hemorragia del embarazo, parto y puerperio; y, las causas obstétricas indirectas (enfermedades existentes antes del embarazo o de enfermedades que se agravan por el embarazo). Veracruz es la segunda entidad con mayores muertes maternas en el país, siguiendo muy de cerca al Estado de México quien ocupa el primer sitio.

Inquieta a la comunidad internacional, los alumbramientos arriesgados, en donde las mujeres dan a luz sin atención sanitaria apropiada, no por decisión personal, práctica social o creencia religiosa, sino por imposibilidad de acceso a servicios con personal de salud competente. Las cifras precisas de muertes se desconocen pero se sospecha sean por demás numerosas.

En cuanto a la segunda meta sobre la atención reproductiva universal, se presenta un incremento mundial de mujeres atendidas por personal capacitado al menos una vez durante su embarazo, pero solo un tercio de las mujeres en áreas rurales y la mitad de las mujeres en zonas de vías de desarrollo reciben la atención recomendada durante el embarazo (cuatro veces o más).

Preocupa que las medidas para prevenir el embarazo adolescente se encuentre estancado y, las situaciones asociadas de riesgo se incrementen. La ONU ha realizado estudios en los que se relaciona el incremento de embarazos adolescentes en condiciones de pobreza, con educación no superior a la primaria y dentro de áreas rurales. Esperemos que las autoridades competentes logren adoptar medidas acertadas para que en cuatro años entreguemos resultados cercanos a los objetivos del milenio.