El cuarto objetivo

diciembre 16, 2010 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Identificado como el cuarto de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la reducción de dos terceras partes de la mortalidad de los niños menores de cinco años se ha trazado como una meta mundial impostergable para el año 2015.

Son numerosos los organismos internacionales que reconocen los avances aunque no equitativos pero sí sustantivos en la materia. No obstante, son los mismos quienes advierten que aún queda pendiente la adopción de medidas efectivas que combatan las causales de muerte en niños entre cero y cinco años que, en su mayoría son prevenibles o tratables  ya sea a través de mejoras en la gestión de enfermedades, acciones preventivas, vacunaciones, medicamentos, higiene o incluso nutrición.

La ONU sostiene que para el año 2008, la neumonía, la diarrea, la malaria y el sida, fueron los responsables a nivel mundial del 43% de todas las muertes de los niños menores de 5 años. Para la misma fecha, el Sistema Nacional de Información en Salud de nuestro país, emite datos sustantivos no coincidentes con los de la ONU que deberían ser considerados por nuestros gobernantes para la planeación de medidas pertinentes.

El Sistema, a diferencia de la ONU, agrupa el grueso del sector observado en dos grupos: a) el infantil de cero a un año; y, 2) el preescolar de uno a cuatro años. En el primero, destacan como las tres principales causales de muerte y en orden de importancia: las afecciones originadas en el periodo perinatal, las malformaciones congénitas del corazón y, las infecciones agudas bajas. Tales padecimientos parecieran estar asociados a la necesidad de adoptar estrategias y programas de carácter prenatal, paranatal y postnatal, atención médica y tecnología por parte de un sector salud que además fuera accesible para todos los mexicanos.

Mientras tanto, sobre las causas de muerte en el segundo grupo de infantes entre uno y cuatro años, destacan por orden de importancia en nuestro país: las enfermedades infecciosas intestinales y respiratorias agudas; los accidentes de vehículos de motor, las malformaciones congénitas del corazón y el ahogamiento accidental. Nuevamente resalta la necesidad de desarrollar medidas preventivas y tratamientos asequibles pero, sobresale la urgencia de concientizar a una población en tanto al saneamiento, los hábitos familiares,  la conducción y la vigilancia con menores en casa.

La tasa de mortalidad infantil en México es aún tres veces superior a la media de los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), misma a la que también pertenecemos, así que todavía tenemos mucho por hacer como país pero también como Estado, ya que en promedio, el 12% de los decesos en Veracruz se concentra en niños de 0 a 4 años.

Las campañas de vacunación han tenido un efecto trascendental en la reducción de los niveles de mortalidad infantil, pero si logramos establecer un programa integral de salud pediátrica con la participación gubernamental y social estaremos más cerca de cumplir con holgura el cuarto objetivo de Desarrollo del Milenio.