ETA

septiembre 9, 2010 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Fundada en 1959, la organización separatista Patria Vasca y Libertad (Euskadi Ta Askatasuna ETA) no encontró su reconocimiento como sujeto atípico del derecho internacional público bajo las figuras de beligerancia, insurrección o movimiento de liberación nacional, aún cuando se ostentaba como una agrupación que albergaba en su objetivo principal la independencia del país vasco.

El sangriento asesinato de 829 personas y el secuestro de 84, ha exigido un manejo diferenciado a lo sucedido con la Organización de Liberación de Palestina y el Ejército Republicano Irlandés. La primera víctima de ETA data del 27 de Junio de 1960, cuando a través de un artefacto incendiario mata a un bebé en la estación de San Sebastián; mientras que su último ataque se documentó el 16 de marzo de 2010, cuando en París ETA mata a un policía francés que los sorprende durante el robo de un vehículo.

Su actuar agresivo encontró acogida dentro de la categoría de terrorismo que, Osmañczyk describe como el empleo de la violencia para obtener objetivos políticos o económicos en las relaciones internacionales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de sus organismos especializados como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Organización Marítima Internacional (OMI) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha emitido numerosos instrumentos para combatir el terrorismo internacional.

La aprobación en Tokio del “Convenio sobre las infracciones y ciertos otros actos cometidos a bordo de las aeronaves” en 1963, da inicio a una secuencia de herramientas jurídicas y políticas internacionales que pretenden poner fin a las actividades que involucran el apoderamiento ilícito de aeronaves, buques y plataformas, los delitos contra personas internacionalmente protegidas, la protección de los materiales nucleares y el uso de explosivos, la toma de rehenes y, la financiación del terrorismo.

Hace unos días, ETA anuncia un nuevo alto al fuego, manifestación que no causó el entusiasmo esperado ni en el gobierno español ni con los agentes internacionales expertos en conflictos, quienes describen el esfuerzo como un ‘farsa’. Los antecedentes fallidos se remontan a 14 anuncios previos de cese de acciones violentas desde la década de los 80 hasta nuestros días, cuando todos han terminado en tragedia.

La postura de mano dura contra el terrorismo desatado por ETA, mencionada en 2004 durante el discurso de posesión de José Luis Rodríguez Zapatero, se ha extendido a otros actos ilícitos como el secuestro del barco atunero español por piratas somalíes en octubre de 2009. Cabe destacar los términos del acuerdo de cooperación mutua para el intercambio de información respecto de operaciones financieras realizadas a través de instituciones financieras para prevenir y combatir operaciones de procedencia ilícita o lavado de dinero que sostiene con México desde el año 2000, o las modificaciones del protocolo de extradición y asistencia mutua en materia penal del 2001 también con nuestro país.

La prensa internacional menciona medidas impostergables, emitidas por actores oficiales, partidos de izquierda y opinión internacional. En el caso de ETA, la entrega de armas, la tregua permanente y la verificación internacional deben ser el marco de un diálogo constante con los grupos inconformes y la apertura de negociaciones que permitan a los ciudadanos vascos decidir libremente su futuro.