Los retos del nuevo Presidente.

enero 21, 2013 en Artículos, Victor Alexis Cinta Dávila

Finalmente pasamos el 1º de diciembre y ya tenemos nuevo Presidente en México. A pesar de todas las impugnaciones presentadas, las autoridades competentes no hallaron elementos plausibles para denostar la elección. Y si, el PRI volvió a Los Pinos.

Y a pesar de este hecho, similar a las profecías mayas, México llegó a su fin. Y más aún, resulta sorprendente que en el inicio del nuevo gobierno en México, exista civilidad y acuerdos en la política nacional. Sobre todo porque en los años recientes si bien la gobernabilidad no estaba en duda, sí existían pocos espacios para los acuerdos más allá de los intereses de unos cuantos.

Sorprende también que el Presidente Enrique Peña Nieto comenzara de manera clara con su objetivo de unir, mover y transformar a México. Pocos argumentos en contra se le pueden señalar con esa intención. Ahora lo complicado para quienes están todavía escépticos de esta realidad, es que con los nuevos mecanismos no se ubiquen, o no sepan qué papel jugar.

La dinámica nacional debería replicarse en lo estatal y municipal. En cambio algunos líderes partidistas siguen con declaraciones en un plan de confrontación, y parece que no se enteran del mensaje de civilidad y concordia que enarbola el nuevo gobierno.

El caso es que lo que debería ser normal ahora sorprende, y las primeras decisiones del gobierno de la República empiezan a generar un ambiente de cordialidad, de unidad, de esperanza, de compromiso y de trabajo en equipo (la reunión del Presidente con el Jefe de Gobierno es mucho más que tres horas y una foto, es todo un mensaje).

 

También podemos referirnos al “Pacto por México”, un compromiso entre las tres principales fuerzas políticas de México y el nuevo Presidente para sacar adelante algunas reformas  básicas, como la educativa, la de telecomunicaciones y la Ley de Responsabilidad Hacendaria y Deuda Pública.

 

A lo largo de sus 11 subtemas, el capítulo económico del Pacto por México destaca la importancia de una mayor “eficiencia recaudatoria”, la necesidad de “fortalecer las finanzas del Estado”, de tener un “gasto público más eficiente”, de fijar “pagos por servicios ambientales” , de utilizar el “crédito como palanca de crecimiento”, de extender las actividades de exploración en Pemex, de “realizar una reforma energética que sea motor de inversión y desarrollo”, la promesa de “invertir el 1% del PIB en ciencia y tecnología”, de “fortalecer a la Comisión Nacional de la Competencia” y de reformar el sector de telecomunicaciones, entre otros asuntos, como el impulso de la sustentabilidad y de una “economía baja en carbono”.

 

El “qué” queda claro. El pacto busca detonar la competitividad de la economía nacional, para que ésta sea más amigable con el medio ambiente, utilice mejor sus recursos escasos y, en lo respecta al sector público, el Gobierno logre, en palabras de Peña “hacer más con menos”.

 

Sin embargo, el “cómo” es la parte menos desarrollada del acuerdo. Por ejemplo, se señala la necesidad de aplicar una reforma energética, pero no se establecen los mecanismos para permitir la inversión de empresas privadas y extranjeras en Pemex.

 

El apoyo por parte de los tres grandes partidos garantiza la aprobación de cualquier Ley en el Congreso de la Unión, cómo quedó demostrado con la aprobación del presupuesto federal para 2013 en un tiempo casi record.

 

Sin embargo, cabe mencionar que este Pacto no es lo único que el nuevo gobierno debe atacar. Algunos de los retos adicionales que el Presidente debrá enfrentar en el corto plazo son, a mi parecer, los siguientes:

 

  1. Gobernar, realizar y dar a conocer. Peña Nieto tendrá la obligación de cumplir las promesas hechas en campaña o al menos demostrar su intención por hacerlo, demostrando para ello contar con políticos capaces y experimentados que lo auxilien y difundir sus logros y avances de forma clara y transparente, tal como la población del siglo XXI lo demanda.

 

  1. Dar seguimiento a sus políticas. Tanto en campaña como en sus primeros 5 ejes y 13 acciones inmediatas. Esto le permitirá consolidar su credibilidad y justificará ante la población su intención de voto emitido el pasado 1º de julio.

 

  1. Motivar a México. Si el Presidente pretende transformar a México, debe generar ímpetu y deseos de cambio en la población. Un gobierno honesto y justo ayudará firmemente a este objetivo.

 

  1. Unir a los mexicanos divididos desde 2006. El cúmulo de denostaciones políticas e incumplimiento de sus compromisos, ha dejado al ejercicio político con un mínimo nivel de credibilidad. Por ello se debe trabajar para cicatrizar las heridas del pasado y demostrar que el consenso será el mejor modo de generar los cambios generacionales que México necesita.

 

  1. Regresar la Paz. Es fundamental trabajar conjuntamente por la seguridad de la población, cambiar su ánimo y enfocarlo hacia la generación de empleos, la competitividad y el impulso de México en un escenario de grandes ligas en el marco económico. En otras palabras, generar consensos y establecer la negociación y el acuerdo como las principales herramientas de gobierno.

 

Así pues, muchos de los objetivos trazados por el Pacto por México no se alcanzarán sólo mediante la aprobación de una nueva legislación. El reto para ello no sólo es de Peña Nieto, sino que es de todos nosotros. El México que todos queremos va de la mano con un cambio de “Chip” mental y por eso debemos trabajar de la mano con el gobierno, obligado a demostrar que va a trabajar para ello.

Víctor Alexis Cinta Dávila. Internacionalista y Consultor Político. Cuernavaca, Morelos, México