México frente a sus nuevos problemas sociales y la importancia de la educación como medio para resolverlos

octubre 9, 2012 en Artículos, Victor Alexis Cinta Dávila

México, al igual que muchas naciones del continente americano, vive actualmente el problema de la inseguridad pública, derivado principalmente del encarnizado combate de nuestras instituciones políticas en contra del crimen organizado que opera en el mundo del narcotráfico.

Pero analizando más a fondo este problema y dejando de lado las culpas y acusaciones por los errores que nuestros dirigentes políticos hayan cometido en la estrategia de seguridad nacional, no podemos desconocer otras fallas de carácter estructural en nuestra sociedad.

Durante la presente semana, llamaron mi atención dos noticias que mucho demuestran las causas por las cuales el narcotráfico ha incrementado su incursión en nuestro tejido social, principalmente en su sector más vulnerable: nuestros jóvenes.

La primera hacía referencia al reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de que México es el tercer país de los 34 analizados en donde más jóvenes entre los 15 y 29 años ni estudian, ni trabajan (“ninis”). De acuerdo con el informe del organismo, sólo Turquía e Israel superan a México en niveles de desocupación juvenil y señaló  que cerca de  7 millones 226 mil jóvenes no reciben educación y están desempleados, de los cuales el 40% son mujeres, más de 2 millones 600 mil.

En conferencia de prensa, Pedro García de León, estadista de la División de Indicadores y Análisis de la OCDE, subrayó que las personas que pasan lapsos de tiempo prolongados de inactividad laboral o educativa, padecen de analfabetismo práctico puesto que pierden sus competencias y habilidades aprendidas. Algo en lo que México está perdiendo su bono demográfico. Por otro lado, García de León destacó que el desempeño en lectura y matemáticas de los estudiantes mexicanos mejoró hasta el 30%, superior a la media del OCDE de 23 por ciento. El estadista resaltó que en México un 30% de los estudiantes más desfavorecidos económicamente, se ubican en el 25% de los que en términos totales resultan ser mejores alumnos.

La OCDE afirmó que el gasto público de educación en el país es bajo en comparación con otros países del organismo,  ya que México gasta por alumno universitario 6 mil 298 dólares, en primaria 2 mil 246 dólares,  mientras que en secundaria gasta 2 mil 333 dólares. Paralelamente, existen buenos salarios para los maestros pues “los de escuelas primarias que están en la parte superior de la escala salarial, ganan el doble del salario inicial”. Además, los salarios para los maestros de educación media, en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, son los segundos más altos entre los países de la OCDE después de Corea.

México es el cuarto país con una mayor extensión en tiempo de enseñanza en educación media después de Argentina, Chile y Estados Unidos. Sin embargo, respecto a tasa de graduación, sólo el 52% de estudiantes concluyen sus estudios dentro de su ciclo marcado.

Esto deja al descubierto un serio problema de aprovechamiento educativo de nuestros jóvenes y la necesidad de mejores estrategias para el aprendizaje de los mismos, más allá del incremento del gasto en salarios para los docentes. Es un hecho que los jóvenes de las nuevas generaciones, más sumergidos en la vorágine tecnológica, han dejado de lado el aprendizaje tradicional de los libros y el debate. Prueba de ello, son las graves deficiencias de lectura y escritura con las que llegan a niveles superiores de educación, de poder llegar a ellos. Por ello la atracción de la vida fácil que el narcotráfico ofrece.

La otra nota que llamó mi atención está directamente relacionada a este primer problema educativo, y se refiere al estudio de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercados (ALAP) y su resultado de que ocho de cada diez mexicanos se muestran desmotivados y poco orgullosos de su país. En el marco de los festejos de la Independencia de México, datos revelados por Gabriela de la Riva, presidenta de la ALAP, mostraron que la tendencia refleja un alto índice de desesperanza y descontento en la población.

El informe de la asociación reveló que ocho de cada 10 mexicanos cuentan con una actitud de desconfianza en la mejora del país y, con ello, se acompaña una disminución del orgullo nacional. Según de la Riva, esta coyuntura es importante rescatar el orgullo de la nación y de tradiciones tales como la gastronomía, historia, cultura, música, el civismo, así como el constante crecimiento que se tiene en otros indicadores tales como el avance en la educación, la salud, el deporte y la innovación.

Es verdad que la base de este descontento social es la falta de oportunidades laborales, bien remuneradas, para todos nuestros jóvenes. Por eso, no es de extrañarnos que cada vez aparezcan más noticias sobre jóvenes que, ante estas faltas de oportunidad académica y laboral, prefieran delinquir. Y lo peor, nuestros sistemas políticos aún desconocen cómo responder a estos problemas de forma oportuna y determinante.

Tal fue el caso de Edgar Jiménez Lugo, el “Ponchis”, un menor a quién se le diagnosticó con una cruel despreocupación por los sentimientos hacia las demás personas, irresponsable con las normas y obligaciones sociales e incapaz de sentir culpa por conductas antisociales, luego de que un perito en psicología forense le practicara una prueba psiquiátrica conforme a los parámetros de la Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico (GLADP). A su detención, “El Ponchis” confesó con orgullo haber ultimado a decenas de personas y pertenecer a una célula del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.

Para colmo, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que el adolescente no podía ser procesado a nivel federal, debido a la inexistencia de leyes que aborden casos como este y siendo en el estado de Morelos donde se realizaban los delitos, Edgar Jiménez será procesado en la entidad correspondiente. De acuerdo a las leyes mexicanas “El Ponchis” sólo podría ser condenado a tres años de prisión, pese a los múltiples asesinatos de los que se le responsabiliza, y haber iniciado sus actividades delictivas a los 11 años de edad.

Seguramente en toda América Latina existan muchos Ponchis más, ya que seguimos compartiendo graves problemas históricos de desigualdad económica y rezago social y seguimos careciendo de medidas eficaces para resolverlos. Esto, a pesar de los beneficios de la expansión económica y comercial, que en muchos países seguimos esperando.

Por  lo tanto considero que una posible solución al problema del narcotráfico al que me referí al inicio de este escrito, sería que los latinoamericanos nos dedicáramos a corregir esos problemas estructurales que desde jóvenes venimos arrastrando en nuestra América Latina.  Poner más énfasis en mejorar la calidad de nuestra educación y procurar revivir el orgullo nacional en nuestros corazones, atizando el amor con el que nuestros padres y abuelos crecieron en esta tierra, resulta fundamental. Aún confío en que tenemos la capacidad de rescatar esos valores y sentimientos enraizados en cada uno de nosotros.

Para contrarrestar el problema educativo, el gobierno ha comenzado a aplicar nuevas políticas públicas novedosas. Por ejemplo, para abatir el rezago educativo,  las instituciones y los programas de educación a distancia han resultado ser fundamentales. La opción tiene bajo costo, puede llegar a comunidades rurales aisladas, ser accesible para personas con discapacidad, para madres y padres de familia cuyos horarios de trabajo no les permiten asistir a escuelas presenciales o para los estudiantes sin acceso a la educación presencial por falta de espacios.

De igual forma, la participación del sector privado ha comenzado a rendir frutos y bien podría replicarse. El ejemplo más reciente lo puso el programa “Bécalos”, una iniciativa de la Asociación de Bancos de México (ABM) y Fundación Televisa en alianza con algunas instituciones educativas para otorgar becas de estudio de ciclo completo a estudiantes de educación media superior, superior y capacitación a profesores y directivos. Todo ello con el objetivo de beneficiar a miles de estudiantes y maestros y, a través de ellos, construir una mejor sociedad, un país equitativo, competitivo, capaz de afrontar con la fortaleza que dan los conocimientos los retos del cambio, el crecimiento y el desarrollo.

El programa Bécalos parte de un hecho muy claro: la clave del desarrollo de un país está en la educación de sus habitantes. En sus diferentes niveles y modalidades ésta incide en la calidad de vida de las personas, pero alcanza una repercusión mayor al impulsar la transformación productiva, la democratización política y la equidad en una nación.

Durante el siglo XX, la educación en México presentó un genuino despegue con el aumento de alumnos, la multiplicación de escuelas, la capacitación de los docentes, el desarrollo de recursos didácticos propios y el acceso a los recursos didácticos de vanguardia en el mundo. Sin embargo, el acelerado incremento en las tasas de crecimiento demográfico, la disparidad en los niveles de ingreso y el desequilibrio económico regional plantean aún grandes desafíos para el avance de la educación: alcanzar a todos los grupos del país, elevar la calidad de los procesos didácticos, incrementar los niveles de aprendizaje y perfeccionar el funcionamiento del sistema educativo en su conjunto.

De acuerdo con la investigación oficial Retos Educativos de la Secretaría de Educación Pública de México (2007), que dio seguimiento a 100 niños que ingresaron a la primaria en 1983, para 2005 un total de 83 habían desertado de la escuela, 3 concluyeron únicamente la preparatoria y sólo 14 obtuvieron un título profesional. Bécalos es un esfuerzo entusiasta para trabajar en esas áreas de oportunidad.

A partir de esta perspectiva y bajo el lema “Con educación México crece”, el primero de junio de 2006 la Asociación de Bancos de México, los principales bancos del país y Fundación Televisa pusieron en marcha el programa Bécalos que se propuso tres acciones fundamentales:

  • Fortalecer las competencias y habilidades de maestros y directivos de educación básica para elevar la calidad de la enseñanza y transformar los centros educativos.
  • Apoyar con gastos de manutención a los estudiantes con buen rendimiento que, por falta de recursos económicos, están en riesgo de desertar e interrumpir su educación.
  • Fomentar la equidad educativa, a través del apoyo a indígenas, hijos de migrantes e infancia en situación de calle.

El monto de la beca varía de acuerdo al año escolar en el que te encuentres inscrito, para el caso del nivel medio superior las becas son de 525 a 1000 pesos mensuales y en el caso de nivel superior desde 750 a 1100 pesos mensuales. El programa se estructura con base en un Comité Técnico y tres subcomités: Inversión, Evaluación de Proyectos y Mercadotecnia.

Gracias a la recaudación y campaña del 2011 en cajeros automáticos, Amigos de Bécalos y Boteo, se logrará beneficiar a más de 12 mil jóvenes nuevos y a más de 11 mil maestros.

Otra buena iniciativa, puesta en marcha en el marco del Día Mundial del Libro, fue la establecida por las Secretarías de Educación y Cultura del Distrito Federal, que anunciaron la campaña masiva de donación de libros “Leer Engrandece” con el objetivo recolectar 200 mil ejemplares para ser distribuidos en los sectores más marginados de la sociedad. Los ejemplares fueron donados en diferentes lugares de la capital de México para la consolidación de bibliotecas públicas y para aquellas que carecen de acervo bibliográfico. La semana pasada se anunció que la meta se superó y a través de esta campaña de donación de libros la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal, logró recaudar 326 mil 270 ejemplares por lo que el acopio de libros se anunció será permanente. Esto permitirá beneficiar a un mayor número de zonas vulnerables que carecen de bibliotecas. Estos grupos poblacionales, a pesar de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo, tienen muy pocas oportunidades de enriquecerse, recrearse y aprender a través de los libros, debido a la escasez de bibliotecas y la dificultad de adquirir libros.

Como vemos, este tipo de iniciativas son las que generan un verdadero cambio y una solución tangible al problema que hemos venido desarrollando. Lo triste es que parece que nuestros gobiernos aún carecen de mucho ingenio para resolver los graves problemas sociales en América Latina.

Así quedó demostrado en el último informe de la Fundación Konrad Adenauer sobre el Índice de Desarrollo Democrático América Latina (IDD-Lat) 2011. Este estableció que la democracia de las instituciones, aquella que tiene que ver con la calidad de las instituciones y la eficiencia política, se encuentra en la mayor parte de los países en un nivel de aplazo. Igual condición se repite para la democracia de los ciudadanos, o sea aquella que determina el respeto de las libertades civiles y de los derechos políticos. Además, en algunos países se sigue un modelo de liderazgo no democrático, centrado en un personalismo mesiánico que debilita la institucionalidad y elimina la multiplicidad y diversidad de voces que caracterizan y fortalecen la democracia. Estos personalismos mesiánicos no sólo se refiere a figuras políticas, sino también a criminales como el “Ponchis” o a capos capturados como Edgar Valdez Villarreal, alias la “Barbie” en México o Pablo Escobar en Colombia.

No me resta más que desear que en nuestra América Latina podamos generar más ideas de cambio para los sectores poblacionales más vulnerables y que nuestros dirigentes políticos las tomen en cuenta para realmente completar el cambio que se requiere y que tanto se ha prometido. Considero que ya es hora de que se cristalice este firme deseo de muchos quienes habitamos esta gloriosa América, ya no queremos verla a merced del narcotráfico y anhelamos se erradiquen tantos problemas que aquejan a sus pobladores a todos los niveles de edad y de grado socioeconómico. ¿No lo cree usted así?