La responsabilidad de los actores políticos en el proceso electoral 2012.

febrero 17, 2012 en Artículos, Pablo Armando González Ulloa Aguirre

Los partidos políticos actúan con poca responsabilidad. Cada día escuchamos declaraciones descalificando las reglas electorales que ellos mismos aprobaron en la reforma de 2007. Si bien es cierto que las leyes electorales son perfectibles, también es cierto que la constante descalificación no ayuda a llevar un proceso que dé confianza y certeza a los votos de los ciudadanos.

La sobrerregulación de nuestro sistema electoral es resultado de la desconfianza y la falta de un compromiso por aceptar las reglas por parte de los partidos políticos. Vemos cada día que la mayoría de los procesos electorales termina decidiéndose en los tribunales, nadie acepta realmente perder o simplemente la judicialización de las elecciones responde muchas veces a una especie de teatro político en el que sin mucho fundamento se apela a la justicia electoral.

Cada vez que se tienen nuevas reglas, se ponen en práctica nuevas formas para eludirlas. En la elección de 2006, si bien ya se regulaba en el Código Electoral la prohibición de compra de tiempo en la radio y la televisión por particulares, la reforma de 2007 lo regula de mejor forma y establece una serie de sanciones. Pero lo que vemos es toda una crítica de los partidos haciéndose víctimas una vez más de una reforma que respondía una necesidad regular algo que cuestionó la pasada elección. Pero como lo he venido diciendo los partidos y los asctores políticos buscan la manera de eludir las reglas, y la nueva forma de aparecer en los medios es por esta especie de publireportajes o segmentos en los noticiarios,

El asunto como se puede apreciar, no es la sobre regulación, esto es, la aprobación de más y más leyes, que muchas veces sólo producen un entramado institucional cada vez más complicado, en la que los actores políticos se encuentran en la incertidumbre de lo que pueden y no hacer, y utilizan esta misma incertidumbre para cuestionar a las instituciones.

De esta manera nos enfrentamos a tres retos principalmente:

1) Que los actores políticos respeten las reglas, esto daría más certeza los resultados, y no cada elección se vería manchada por descalificaciones, que como ya lo dije, muchas veces carecen de fundamento y sólo enrarecen el clima político electoral.

2) Que las reformas no sean solamente coyunturales, esto es, que los legisladores se puedan anticipar o con base en la experiencia, por ejemplo, de las elecciones federales de 2009, se realicen ciertas adecuaciones que permitan un mejor funcionamiento institucional. Muchas veces vemos que ciertas leyes no tienen el reglamento adecuado para su funcionamiento y las instituciones tienen que hacer grandes esfuerzos por aplicar estas reglas.

3) Que las elecciones respondan realmente a un debate de ideas y no de simples descalificaciones y propuestas que muchas veces sólo buscan atraer votos sin ser realistas. La spotización de las elecciones en poco ayuda a que los ciudadanos realmente se ejerzan una deliberación sobre los mejores candidatos. En esta democracia de audiencias la figura de los candidatos está sobre cualquier plataforma política de los partidos.

Los spots, a pesar de que pueden parecer muchos, no ponen a discusión ideas ni propuestas, sino que es simple propaganda política que pocas cosas dice. Por lo que se deben exigir campañas de mejor calidad en donde realmente se discutan ideas y propuestas de los candidatos y dejen de ser una mera pasarela política.