¿Protección o proteccionismo europeo?

junio 9, 2011 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Las epidemias han acompañado a la humanidad desde que existe registro. No es fácil olvidar las consecuencias devastadoras de la fiebre aftosa en el ganado mexicano entre 1946 y 1953. Aún se encuentran presentes las imágenes de 1986 y 1996 que perpetuaron el efecto de la encefalopatía espongiforme, mejor conocida como enfermedad de las vacas locas en territorio europeo. Ni qué decir de las recurrentes crisis ocasionadas por la gripe aviar de Asia (y posteriormente en el resto del mundo) de 1997 y, de manera recurrente desde 2004 que, ha obligado al sacrificio de millones de aves. En 2009, nuestro país fue objeto del cierre de fronteras a sus productos porcinos, ello para prevenir brotes del virus AH1N1.

Los efectos dañinos que albergaran los alimentos se traducirían desde la aparente inocencia de la mosca de la fruta hasta la no tan inocente salmonella, peste bovina o incluso, la atribución de ser vehículos del llamado bioterrorismo tras los sucesos de 2001 en territorio de los Estados Unidos de América. Es a mediados del mes de Mayo de 2011 cuando se identifica en Europa el inicio de una epidemia originada por la bacteria escherichia coli enterohemorragica 0104:H4, ocasionando más de 2,000 personas infectadas en Alemania y más de una veintena de muertos en el resto de Europa.

Los instrumentos de control comercial conservan una estrecha relación con un marco normativo inserto en el sistema político, lo que conlleva efectos nacionales e internacionales de carácter económico, comercial, social, sanitario e incluso cultural; pero sobre todo, involucra al tomador de decisiones públicas. Las normas sanitarias y fitosanitarias catalogadas como barreras no arancelarias son utilizadas frecuentemente bajo su modalidad ‘preventiva’, ‘reactiva’ o incluso ‘creativa’ por no decir ‘inventiva’, pese al carácter técnico y científico que las acompañan.

La epidemia del 2011 ha afectado sustantivamente a los productos hortifrutícolas europeos, en especial a los españoles, por suposiciones infundadas de ser origen de la misma. Las prohibiciones a su importación se han hecho expresas en Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Reino Unido, República Checa, Rusia y Suecia. Pese a las declaraciones de la Comisión Europea de apoyar con 150 millones de Euros a los agricultores afectados por el rumor, los especialistas suponen que esa cantidad será insuficiente, sentando el inicio de lo que seguramente será una de las crisis alimentarias más severas del viejo continente.

Los gobiernos utilizan muchos argumentos y buscan diversos resultados cuando tratan de influir en las exportaciones o importaciones. Desafortunadamente, también se recurre al manejo de la seguridad como instrumento de poder político, provisto con la capacidad discursiva de insertarse en los escenarios nacionales e internacionales y hacer efectiva una determinada voluntad. Las normas sanitarias y fitosanitarias son normas incomprendidas, tecnificadas y muchas veces ignoradas, simplificadas y mitificadas, poseen una fuerte vulnerabilidad instrumental generando cuestionamientos sobre si se trata de una verdadera protección o de una tendencia proteccionista. De ahí que, la crisis comercial europea de 2011 sea un ejemplo de la dualidad entre la politización de la seguridad sanitaria y el fortalecimiento de las políticas sanitarias.