¿Ventanas Rotas?

febrero 10, 2011 en Artículos, Jorge Rebolledo Flores

En marzo de 1982, James Q. Wilson y George L. Kelling -criminólogos estadounidenses- publicaron en la revista The Atlantic Monthly un artículo titulado “broken windows” o “ventanas rotas.” Dicho artículo se convertiría en el fundamento de estrategias para combatir el crimen de mano dura conocidas como “tolerancia cero.”

El argumento de las ventanas rotas y la estrategia de la tolerancia cero se centran en el supuesto de que si una ventana es rota en un edificio y no se repara, los potenciales delincuentes asumirán que a nadie le interesa dicho edificio. Pronto el edificio no tendrá ventanas y será invadido.

Esta teoría avanzo la idea de que el crimen era el resultado de una actividad policial laxa y que la seguridad se alcanza a través de la aplicación de la ley y una intensa presencia y actividad por parte de la policía.

Durante la década de los ochenta y los noventa cuando el crimen inundo diversas ciudades estadounidenses, muchos políticos adoptaron la teoría de las ventanas rotas y lanzaron estrategias de tolerancia cero para combatir el crimen. El caso más conocido es por supuesto el del ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani (y su exjefe de policía, Bill Bratton).

En nuestro país, el incremento de la inseguridad en los últimos años ha propiciado que algunos sectores de la sociedad demanden el endurecimiento de las penas para los criminales y el aumento de poderes a la policía para investigar y prevenir el crimen. En esta lógica Marcelo Ebrard como jefe de la policía de la Ciudad de México contrato en el 2002, los servicios de Rudolph Giuliani como consultor en materia de seguridad pública. Sin embargo, mientras se dio una atención considerable al incremento de las penas y al poder de las policías para detener sospechosos, no se prestó mayor atención a la necesidad de fortalecer la cultura de los derechos humanos.

Esta situación genero severas críticas por parte de numerosas ONG’s y especialistas en la materia y la implementación de las políticas recomendadas por el ex alcalde de Nueva York fue interrumpida.

Debe decirse que como muchas otras teorías y/o políticas públicas acuñadas en otras latitudes, la teoría de las ventanas rotas y las estrategias de tolerancia cero adolecen de la falta de consideración en torno a las condiciones locales y en consecuencia su puesta en práctica no resulta fácil. Aunado a ello las críticas a la teoría de las ventanas rotas señalan que la caída en las tasas criminales obedece a otros factores como la re-construcción del tejido social, y la recuperación económica y no solamente a la imposición y aplicación de modelos de mano dura. Aun mas, la experiencia muestra que estrategias del corte de la tolerancia cero atentan contra los derechos humanos.

El tema de la seguridad pública y la búsqueda de alternativas es un debate muy vivo en América Latina. Nuevas perspectivas enriquecen y hacen mucho más complejos el análisis y el diagnostico de la seguridad pública. En un contexto, en el que la percepción de la inseguridad hace posible el reciclar modelos de mano dura, es necesario trascender las visiones maniqueas y simplistas. Intentar separar la seguridad pública de los derechos humanos es un falso debate.

La seguridad no es un asunto que le corresponde solo a la autoridad, también es clave la participación ciudadana. Solo el respeto a la ley y la construcción de una cultura de la legalidad por parte de gobierno y ciudadanía permite transitar hacia sociedades seguras y plenas.

Afortunadamente, existe la sensibilidad política para ir más allá de los enfoques del pasado. Próximamente y en un esfuerzo coordinado con el Gobierno del Estado, El Colegio de Veracruz, realizara un Seminario sobre Seguridad Pública y Derechos Humanos, dirigido a miembros de nuestra policía. ¡En hora buena!