Sobre la Cultura de la legalidad.

enero 28, 2011 en Artículos, Pablo Armando González Ulloa Aguirre

Hace algunos meses fui a Colombia a dar un curso sobre cultura de la legalidad, en un poblado llamado Pereira. Es muy interesante la forma en la que los colombianos están pensando cambiar a su país o lo han venido pensando en los últimos años, sin una cultura ciudadana consciente da la importancia de su participación las cosas no se pueden modificar. Ante ello, la idea de este curso fue formar facilitadores para lograr un efecto multiplicador que pudiera modificar las actitudes de los ciudadanos para cumplir con el Estado de Derecho.

Pero para lograr consolidar un Estado de Derecho, La cultura de la legalidad, es una parte que no se puede dejar de lado, digamos que es algo intrínseco al establecimiento de un buen desempeño institucional en los países democráticos.

El problema es que la cultura de la legalidad es algo que no se puede imponer de un día para otro, sino que es un proceso por el que se transita para desde la educación crear conciencia sobre su importancia. En México el sistema educativo y la familia deben ser un parte aguas para que esto se pueda volver realidad. Si el Estado no da orientación simbólica por medio de valores a los ciudadanos y si los ciudadanos no comienzan a replicar estos valores, lo más probable es que estos espacios vacíos sean ocupados por la delincuencia, la cual puede imponer el valor del éxito y de lo audaz como principios más importantes que respetar el Estado de Derecho.

La cultura de la legalidad se encuentra marcada por principios que son importantes de resaltar.

En un Estado de derecho, las leyes:

Se establecen en forma democrática, a través de mecanismos formales.

  • Protegen los derechos individuales, en la convivencia de las personas como parte de una sociedad.
  • Se aplican por igual a todos, son de carácter general, sin importar tu situación económica, política, ni tu rol social.
  • Se hacen cumplir siempre y las violaciones son sancionadas a través de procedimientos y castigos preestablecidos.

En una Cultura de la legalidad:

  • Los integrantes de la sociedad se interesan y conocen reguladores de conducta, en especial, normas jurídicas básicas.
  • Las personas tienen la “voluntad” de respetar las normas.
  • Las personas rechazan y condenan la ilegalidad, la delincuencia y la corrupción.
  • Las personas apoyan a las dependencias del sistema de procuración de justicia en un sentido de correlación.

Fomentado estos puntos se pueden formar mejores ciudadanos comprometidos con el mejor funcionamiento de las instituciones. Y cambiar la forma en la que las personas se conducen en su vida cotidiana, para de esta forma en México se consolide la democracia dentro de un Estado de derecho que dé certidumbres a todos por igual.