El segundo objetivo

diciembre 2, 2010 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Identificado como el segundo de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la enseñanza primaria universal libre de obstáculos, con sentido humano y bajo el cobijo de los derechos fundamentales, destaca como camino idóneo para la mejora de oportunidades y el crecimiento económico inclusivo, equitativo y sostenido de los países.

Indudablemente, la educación es un elemento sustantivo al interior de nuestras comunidades, países y regiones. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) considera a la educación como una inversión de largo plazo para superar la exclusión y la desigualdad.

En la emisión 2010 de la publicación Panorama Social de América Latina de la CEPAL, se advierte sobre la importancia del sistema educativo como mecanismo promotor de igualdad de oportunidades. No libre de complejidades, la transformación educativa es un desafío que requiere una suma de voluntades en el ámbito público y privado en la esfera financiera y de inversión, pedagógica y política, institucional y comunitaria, docente y familiar.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce que en el continente americano 9 de cada 10 personas de 15 a 19 años ya han concluido la educación primaria, percepción que refleja avances substanciales. Desafortunadamente, estos logros no se han obtenido por igual entre todos los países, el caso de Chile y Cuba son los más avanzados a diferencia de los de Nicaragua y Guatemala.

Aún en los países más avanzados del continente el rezago educativo se concentra en los sectores más desprotegidos, de ahí que la equidad sea un reto más que vencer. La UNESCO propone una salida integral que nuestro país debería tomar en cuenta. La realización de pactos educativos, el blindaje de la inversión en la educación, la modificación de infraestructura, insumos y los contenidos en los programas de estudio, la homogeneidad educativa, la atención hacia la competencia y la motivación docente no son suficientes pero no por ello deben dejarse de lado. La enseñanza primaria universal requiere tanto de políticas sociales como de educativas, es una responsabilidad de todos.

La protección del derecho a la educación, facilitar su acceso y promover la conclusión de estudios son indispensables y pertinentes, pero el que nuestros niños y jóvenes lleguen a la escuela no es suficiente, no se trata de un proceso de insumos que garanticen resultados óptimos, de ahí que no pueda desligarse de otros objetivos de desarrollo del milenio.