Las drogas ilícitas narcotizan la diplomacia

noviembre 8, 2010 en Artículos, José Jesús Borjón Nieto

El mayor mérito de Felipe Calderón en  la  lucha contra las drogas es sin duda abrir el debate sobre el tema y aceptar que la solución tiene que ser integral, política y no simplemente militar. En este entorno, se avizora un cambio de rumbo en el intento de buscar la  solución del problema, sin excluir la discusión en torno a la eventual legalización de algunos narcóticos. La prohibición y la mera represión no bastan. Su saldo es ya de más de 28 mil muertos. Y estos van a pesar en el 2012. Felipe Calderón lo sabe. Por eso tiene pesadillas en Los Pinos y por eso quiere ¡ahora sí!, cambiar de estrategia.

Se requiere pues un cambio en México. En 14 estados de la Unión Americana está legalizada ya la marihuana y otros narcóticos. Habrá que empezar por algo. Las sociedades cambian. Cambia la cultura. Así fue en EEUU. A principios del siglo XX, nadie hubiera predicho que en pocos años el alcohol estaría prohibido; en 1919 la 18ª Enmienda a la Constitución lo prohibió. La mayoría pensó que la prohibición había llegado  para quedarse,  sin embargo en 1930 fue  derogada la ley.   El senador Morris Sheppard, autor de  la iniciativa,  solía afirmar que la Décimaoctava Enmienda tenía ”las mismas  posibilidades de ser revocada  que las que tiene un colibrí de volar al planeta Marte con el monumento de Washington atado a su cola”. Pocos meses después se quitó la prohibición y Sheppard fue más recordado por esta ridícula predicción,  que por sus hazañas políticas.

¿Cuál es la posición de Naciones Unidas respecto a las drogas ilícitas? Es muy conservadora. Sin embargo, no se opone  a la permisividad médica en el caso de enfermos terminales, como el uso del cannabis o alguna otra droga que se les quiera administrar bajo estricto control médico. La legalización propiamente dicha, es vista por la ONU como inaceptable, ya que los Estados están obligados por las convenciones en la materia, sobre todo la de Viena de 1988. Esa política sólo puede ser modificada por los Estados miembros, lo que por ahora parece difícil, dado el control que ejerce sobre el tema EEUU. Tendrían que convencerlo a dar ese paso Inglaterra, Canadá, Países Bajos, Bélgica, Italia,  España y Colombia, donde ha habido ya  una cierta apertura, dentro del marco de la “observancia” de los tratados internacionales vigentes, interpretados de manera flexible y pragmática, política que podría adoptarse en California (EEUU), si triunfa el referéndum que se realizará dentro de pocos días en ese estado de la Unión.

Nuestro vecino del norte tiene la clave de la solución, como mayor consumidor. Sin embargo, dentro del marco de los tratados, México podría seguir el ejemplo de los países antes mencionados y tomar sus propias decisiones. La legalización de las drogas, si bien sujeta a diversos controles, está siendo apoyada por los expresidentes Ernesto Zedillo y Vicente Fox, además de  legisladores, académicos, empresarios y comunicadores. Se percibe en el ambiente una fuerte convicción de que la llamada guerra contra las drogas ha fracasado  por partir del enfoque maniqueo que le imprimió EEUU con la doctrina de la seguridad nacional, adoptada desde  Nixon,  y aplicada luego por diversos gobiernos latinoamericanos. Hagamos algo, pero ya, todos.  Nuestra  frontera norte se militariza. La tensión aumenta. La diplomacia se  narcotiza y afecta otros sectores.