La pobreza y el hambre

noviembre 4, 2010 en Artículos, Esmeralda García Ladrón de Guevara

Identificado como el primero de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la erradicación de la pobreza extrema y el hambre emergen como un eje rector de los esfuerzos internacionales para promover el desarrollo económico y social de todos los países.

La pobreza extrema ha sido un mal que acompaña actualmente a más de 1000 millones de seres humanos en todo el mundo. Por lo tanto, resulta destacada la intención de los miembros de la ONU de obtener, para el año 2015, la reducción a la mitad del porcentaje de habitantes con ingresos inferiores a un dólar por día.

El compromiso conjunto de adoptar políticas económicas que permitan un crecimiento sostenido, inclusivo y equitativo que responda a las necesidades de las comunidades, tendrá un efecto directo en los niveles de ocupación laboral, lo que a su vez promoverá la actividad empresarial, la capacitación técnica y profesional e impactará en la calidad de vida de sus pobladores.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) coloca a Veracruz en un alto grado de rezago social, incluso lo sitúa en el lugar número 5 a nivel nacional. Esta situación obliga a que nuestro Estado se empeñe en mejorar sus oportunidades de empleo, canalice el impacto de las inversiones y redefina las vías de colaboración entre los sectores públicos y privados.

Bien es cierto que estas transformaciones no se conseguirán de manera inmediata, pero con la atención paulatina sobre los mecanismos de gestión de asuntos públicos, la transparencia en los sistemas financieros, comerciales y monetarios e incluso su accesibilidad para todos los sectores de la sociedad y la promoción de la participación de los grupos vulnerables y tradicionalmente abandonados como mujeres e indígenas, se logrará un avance sustancial.

Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima para el 2010 existen 843 millones de personas subnutridas, ubicadas en su mayoría en países en desarrollo. Desafortunadamente, no resulta novedoso mencionar que México es un país de pobres y de mal alimentados. Por lo mismo, debemos trabajar sobre una agenda de seguridad alimentaria bien definida.

El mejoramiento de la producción, la industrialización, la productividad y la comercialización de la agricultura, la pesca y la ganadería deben perseguir como meta una alimentación adecuada. Las acciones públicas dirigidas a agilizar la disponibilidad, el acceso y  la calidad de los alimentos nos acercarán más al cumplimiento de las aspiraciones del milenio.