El Tea Party y los Radicales Norteamericanos

octubre 20, 2010 en Artículos, Jesús Alberto López González

La crisis de los partidos es un fenómeno que empieza a golpear fuertemente al sistema político norteamericano. Ya en una intervención anterior, señalé en este espacio que buena parte de los estadounidenses piensa que el Presidente Obama ha hecho un trabajo deficiente en materia económica.  Siendo que las elecciones intermedias en aquel país están a menos de un mes de distancia, dicha percepción sugiere un panorama adverso para los demócratas. Sin embargo, la realidad es un poco más complicada que eso.  Si bien la administración Obama no está bien evaluada, la alternativa republicana confronta una situación aun peor.  De hecho, la mayor parte de los ciudadanos de aquel país no ven en los republicanos una opción viable de solución. Ante semejante desencanto, ha surgido con fuerza un movimiento ciudadano llamado el Tea Party.

De acuerdo a información disponible en distintos sitios de Internet, el Tea Party nació en 2009 a raíz de una serie de manifestaciones coordinadas en varias ciudades de los Estados Unidos para protestar contra el proyecto de reactivación económica y reforma al sistema de Salud del Presidente Obama.  Los seguidores del Tea Party coinciden en que el gobierno federal es obeso, despilfarrador y cobra demasiados impuestos. También sostienen que nadie en Washington representa realmente sus intereses.

Si bien esa posición es entendible dado el pobre desempeño de la economía norteamericana, existen otros temas donde la posición del Tea Party resulta controversial.  Por ejemplo, se muestran particularmente escépticos respecto a los daños que el calentamiento global está generando en los ecosistemas. Algunos de ellos, como el candidato republicano a la diputación del distrito de Indiana y que es apoyado por varios comités del Tea Party en esa localidad, afirma que él lee la Biblia y que en ella dice. “Dios hizo la tierra para que el hombre la utilice” (ver artículo de J. Broder, en el New York Times, 20 de octubre de 2010).

Por otro lado, los comités del Tea Party, también suelen tener una agenda agresiva respecto al tema migratorio. Aseguran que la frustración que confronta el norteamericano común no se disipará hasta que el gobierno asegure sus fronteras y combata con decisión la inmigración ilegal.  Si revisamos otras posiciones de este movimiento político, encontraremos consideraciones igualmente extremistas. Lo anterior nos lleva a considerar que el hartazgo que confronta la población norteamericana con los partidos políticos tradicionales no está conduciendo a una renovación del sistema político. Por el contrario, apunta hacia la polarización y el surgimiento de movimientos populares de corte radical.