El nuevo armamentismo en América Latina

agosto 13, 2010 en Artículos, José Jesús Borjón Nieto

Hay aforismos referentes a la guerra y la paz que  no satisfacen por  sus contradicciones internas, como aquel de cuño romano, atribuido a Vegecio: “si quieres la paz, prepara la guerra (si vis pacem, para bellum). El barón  Karl von Clausewitz,  describe la guerra como  “la continuación de la política por otros medios”, y señala que el fin  de ésta consiste en  desarmar al enemigo,   no en exterminarlo, ideas que constituyen los antecedentes remotos de lo que hoy se conoce como política de desarme, y su contrario, el armamentismo.

¿En qué situación se encuentra América Latina, en este segundo aspecto? No hablamos de armas nucleares, sino de las convencionales, para   completar las reflexiones del miércoles pasado (28.07.2010). Terminada la guerra fría,  nuestra región  empezó a perfilarse  hacia la democracia, la integración y la cooperación en materia de seguridad hemisférica,  con lo cual  se puso  fin  a las rivalidades fronterizas y se redujo  en parte el  gasto  militar.  El sistema latinoamericano se   enriqueció, inclusive, con una nueva norma en el seno de la OEA: la Carta Democrática, para frenar las ambiciones de los militares.

Todo parecía indicar que los países del área optaban  por  renunciar de una vez por todas  a la amenaza y al uso de la fuerza en la política internacional, tendencia que predominó hasta tiempos recientes, en los que el militarismo volvió a     retomar la senda del protagonismo de otros tiempos en diversos países.  Este fue el caso de Ecuador (derrocamiento de Abdalá Bucaram, en 1997, y de Jamil Mahuad, en 2000), en Venezuela (fracasada remoción de Hugo Chávez en 2002) y Honduras (exitoso golpe de Estado en Honduras, en junio de 2009, visto por algunos como ¡cuasiconstitucional!).

A lo anterior se agrega  la incursión de fuerzas armadas colombianas en territorio ecuatoriano y  el reciente rompimiento de relaciones diplomáticas de Venezuela con Colombia, quien la acusó en la OEA de “proteger” en territorio venezolano   a grupos guerrilleros colombianos.  A este ruido de sables y amenazas vino a unirse el acuerdo firmado por EEUU con Costa Rica, en el cual ésta autoriza  a 46 buques de guerra  operar en aguas territoriales costarricense so pretexto de frenar el  narcotráfico.

Hablar de neogolpismo y de neomilitarismo  no  es por tanto una falsa alarma. Uno y otro están incrementando el rearmamentismo en la región. Fuentes autorizadas aseguran que Brasil es ya el 11º país del mundo en gasto militar; Chile lidera el gasto militar per cápita en América Latina (creció algo más del 90 % en 2008, con 34 mil millones de dólares). Les siguen  Ecuador, Venezuela y Colombia, país que en los últimos 10 años ha gastado   más del 3% de su PIB en armamento. La ayuda estadounidense que recibe en el marco del Plan Colombia, ronda los 6,800 millones de dólares. Las adquisiciones se presentan como modernización de equipo, pero no como compra de armamento propiamente dicho.  El Comando Sur de Estados Unidos es clave en ese comercio de armas convencionales, con la bendición de la Secretaría de Estado,   la de Justicia y el Tesoro, de ese país.  En este ambiente de tensión  la paz y la seguridad de la región estarán  amenazadas de manera constante y  no harán fácil la tarea de negociar un acuerdo para controlar las  armas convencionales en la región.